27 junio 2013

Generar capacidades para librar la trampa de la pobreza (parte 2)



En esta segunda parte explicaré por qué nuestra propuesta está encaminada a empoderar a los futuros ciudadanos, como una expresión no tanto liberal como democrática, entendida ésta en su amplio significado de “poder del pueblo”.

Primero el ámbito económico. El fenómeno que esta ley busca en el largo plazo: abatir la pobreza intergeneracional.

Actualmente y en un escenario de bonanza, quien nace pobre muere pobre. Y utilizamos el adjetivo “bonanza”, porque en muchos casos quien nace pobre muere más pobre aún. Seis de cada diez niños vivirán peor que sus padres.

La misma OCDE, en su documento titulado “Estudios económicos de la OCDE: México 2007”, indicó que la trampa de la pobreza surge de la falta de inversión en capital humano dentro de un círculo vicioso intergeneracional, lo cual limita la productividad e impide el crecimiento, afectando el desarrollo de las sociedades.

Es necesario preparar el futuro, dejar de responder al pasado. No basta con transferencias económicas focalizadas que nos permitan establecer en un estudio que el ingreso per cápita ha aumentado.

Orientar el presupuesto a disminuir la desigualdad. Destinar recursos a otorgar cosas a la gente no necesariamente significa que la inequidad pueda desaparecer. En el Distrito Federal, buscamos que la atención a la Primera Infancia sea el inicio de una serie de acciones emprendidas por este gobierno para propiciar condiciones de igualdad para los futuros ciudadanos. Que puedan llevar a cabo elecciones racionales sin que necesariamente sean presa de una circunstancia situada y adquieran conocimiento y habilidad política, que aprovechen y potencien todas sus capacidades.

¿Por qué hacer tanto énfasis en la disminución de la desigualdad desde la Primera Infancia?, cito al Premio Nobel de economía Joseph Stiglitz: “Las últimas investigaciones en materia de teoría económica y de psicología han revelado la importancia que los individuos conceden a la equidad. Lo que ha motivado las protestas en todo el mundo, más que ninguna otra causa, es la sensación de que los sistemas económico y político eran injustos […] el problema no solo era que resultaba difícil encontrar trabajo, sino que los empleos que había disponibles iban a parar a las personas con contactos […] Quienes se licenciaban en las mejores universidades con las mejores notas tenían más posibilidades de conseguir los mejores empleos. Pero el sistema estaba amañado, porque los padres adinerados enviaban a sus hijos a las mejores guarderías, a los mejores centros de enseñanza primaria y a los mejores institutos, y esos estudiantes tenían muchas más posibilidades de acceder a la élite de las universidades”.

Con la aplicación de una política pública con un enfoque como el que nosotros proponemos, podremos subsanar algunas fallas que presenta actualmente la economía, donde se amplifica la voz de los más afortunados, de tal suerte que las leyes se diseñan para enriquecerlos a expensas del resto de la sociedad. Cito nuevamente: “Es improbable que una economía en la que la situación de la mayoría de ciudadanos vaya a peor, año tras año, pueda funcionar a largo plazo”.

Hemos abordado el término empoderamiento. A continuación intentaré ahondar respecto a cuáles son los lineamientos en términos de concepción del individuo que perseguimos y cómo es que intentamos traspasar la barrera que desde nuestro punto de vista permea en muchas acciones de gobierno.

En principio, nuestra normativa se concibió en términos analógicos, es decir, que nos permita medir e incrementar los niveles de práctica social y generar identidad. Se plantea así también porque en Primera Infancia hablamos de un empoderamiento individual.

Nuestros objetivos radican en romper con la concepción de los seres humanos como igual y racionalmente capacitados para participar en comunidad, porque intervienen los sentimientos, el afecto y las emociones. Es falso que la persecución racional del interés individual conduce al bienestar común de toda la sociedad, como lo suponen incluso escuelas de pensamiento tan citadas como la de Chicago.

La construcción de nuevos sujetos demanda romper también con la cultura dominante del consumismo competitivo, la cual tiende a incrementar la brecha entre el objetivo de la igualdad política y su realización actual, “afectando negativamente también la cultura ciudadana” (Dahl, 2006).  Hacemos mención de dichas inequidades porque se extienden directa e indirectamente a la información, el estatus, la educación y el acceso a las élites políticas y, lo más importante, estos recursos son fácilmente convertidos en recursos políticos, recursos que se usan fácilmente para lograr influencias, autoridad y poder sobre otros. La práctica social del clientelismo requiere de dos actores principales, y consideramos que la mejor forma de eliminarlo y no permitir que la mercantilización de la política continúe dominando radica en construir cimientos empoderadores.

En términos de aquellos que comparten la definición liberal de democracia, echaré mano de las palabras de Robert Dahl: “Las capacidades de los ciudadanos –su conocimiento y habilidades políticas— para usar sus recursos políticos eficiente y efectivamente para alcanzar sus objetivos están distribuidas muy desigualmente”.  Pregunto, ¿qué estamos haciendo para que los futuros ciudadanos hagan uso de las facultades, incluso derechos que la ley les confiere?

Las concepciones liberales rígidas erosionan las tendencias comunitarias e incrementan las divisiones sociales, además de impedir la organización ciudadana. No debemos olvidar que ninguno piensa igual que otro, por lo tanto, no toma decisiones iguales. 

Buscamos que en un sistema de democracia liberal representativa exista el principio de equidad social y empoderamiento económico, una concepción que nos permita decir que el nuestro es un modelo donde se crean oportunidades mediante instituciones formales e informales que permita a todos, sin distingo, capacitarse en materia de nutrición, salud, educación, trabajo, información, organización comunitaria y política. La democracia no es solamente un asunto de gobierno, es un asunto de poder ciudadano que se inicia desde la Primera Infancia.

Para finalizar considero pertinente establecer que no buscamos que los infantes sean únicamente sujetos depositarios de atributos, cuidados o beneficios. La atención integral a la Primera Infancia busca la consecución de derechos y la capacidad para ejercerlos, configurar la propia vida y el entorno. Estamos pues, ante un asunto de poder ejercer las libertades.

Entendemos empoderamiento como un proceso tanto individual como colectivo para tomar decisiones, sean estas rutinarias o conscientes. Es indispensable para el avance de una sociedad la existencia de individuos y comunidades que sean protagonistas de la historia, no únicamente espectadores.

La ley que nos convoca busca atacar y en el largo plazo erradicar las diferencias en capacidades desde la Primera Infancia, propiciar que los capitalinos no vean sus preferencias intimidadas por los poderosos, ni mucho menos manipuladas a un grado tal que acepten como “normal” el orden inequitativo existente. Repito, se trata del ejercicio de libertades y de distribuir las oportunidades igualitariamente. 

26 junio 2013

Generar capacidades para librar la trampa de la pobreza (1a parte)



El Distrito Federal tiene el sistema más amplio de derechos sociales que un gobierno otorga a nivel nacional y uno de los más avanzados de la región latinoamericana. Para el ejercicio 2013, la Asamblea Legislativa destinó más de 11 mil millones de pesos al rubro de Asistencia y Desarrollo social y cerca de 2 mil millones a asuntos de género. Menciono únicamente estos rubros porque son bajo los que en otros países se considera la inversión dirigida a la Primera Infancia.

Partiendo del hecho que todos los sectores atendidos por este gobierno de vanguardia son importantes y que absolutamente todos ellos merecen respuesta por parte de quienes escogieron para que los representara, quiero enfatizar que la Primera Infancia como tal no aparece en política alguna de atención o desarrollo social.

Hay avance tecnológico, y en consecuencia se pide que nuestros jóvenes sean “competitivos” y se “preparen” para competir en la gran arena global, como si de un proceso de inspiración endógeno se tratase. ¿Qué estamos haciendo como gobierno para que el avance fisiológico esté a la par del cultural y tecnológico? Centrar nuestros esfuerzos en la Primera Infancia es fundamental.

En primer lugar, establecemos la necesidad de iniciar el empoderamiento ciudadano desde el desarrollo del sistema nervioso central de los seres humanos –desarrollo terriblemente desigual en la actualidad—. Debemos colocarlo a la par de conceptos que ya hemos escuchado aquí, como la desnutrición y las condiciones del nacimiento.

No obstante que el patrón genético establece ciertas directrices, aquello que termina por marcar la diferencia entre los individuos y los conforma como personas son las viviencias, esas que se quedan sobre las estructuras biogenéticas del cerebro, las cuales asientan las experiencias e influencias del entorno, las que participan decisivamente en el neurodesarrollo.

Hay un elemento que juega un papel fundamental, y es el entorno. El infante acepta o rechaza las señales enviadas desde el exterior, es ahí donde cobran importancia las experiencias tempranas que tienen que ver con los cuidados de alimentación y de estimulación. Tiene que ser una labor de varias partes: los padres, cuidadores, sociedad y Estado.

Las experiencias tempranas construyen marcos referentes desde los cuales se tenderá a elaborar respuestas durante el resto de la vida. Por ello es tan importante cuidar a la Primera Infancia de procesos mórbidos como el hambre, la desnutrición y las enfermedades, puesto que dejan una huella indeleble en los cerebros de los niños, truncando así de manera temprana su potencial.

En nuestro país y concretamente en nuestra ciudad, vivimos una paradoja cada vez más numerosa en lo que a casos se refiere: por un lado, desnutrición, por otra parte, obesidad. Es evidente que la ingesta de comida no significa necesariamente estar nutrido.

El cerebro humano está hecho esencialmente de los nutrientes que se ingieren. Porque los intestinos y el cerebro están conectados a través del sistema nervioso entérico. Es decir, los alimentos van conformando un sustrato neurológico con mayor o menor capacidad para que se asienten en él las vivencias e influencias del entorno, con mayor o menor capacidad de aprendizaje y memoria. De esa manera el coeficiente intelectual puede aumentar considerablemente, simplemente haciendo unos cambios en la nutrición, como lo demuestran estudios realizados en varias partes del mundo y referidos en el libro de los nutriólogos ingleses Patrick Holford y Deborah Colson titulado “Nutrición Óptima para la Mente del Niño”. Además de aumentar el coeficiente intelectual, ciertos alimentos y complementos alimenticios mejoran el estado de ánimo y la conducta, agudizan la memoria y la concentración y optimizan la lectura y la escritura.

Somos enfáticos en la necesidad de propiciar las circunstancias de igualdad de oportunidades para los infantes, porque no obstante que las condiciones objetivas con que muchos de ellos nacen, el gobierno tiene la invaluable facultad de emprender programas de educación y estimulación temprana y aprovechar así la plasticidad extraordinaria del cerebro de los niños. De esta forma es como se puede comenzar a romper el ciclo de la pobreza intergeneracional.

Es la educación otro tema que esta ley toca, toda vez comienza desde el primer minuto de vida. En este rubro es donde indentificamos mayores desigualdades, pues el gasto programable beneficia a los sectores de la población con mayores recursos. Es por eso que el Congreso de la Unión debería primero definir los egresos y posteriormente los ingresos.

Somos testigo de cómo se aplican a nuestros estudiantes pruebas de carácter internacional donde los resultados se comparan con los de otros países, y los encargados de elaborar los programas educativos a nivel nacional únicamente se encargan de espetar cuan mal estamos y lo necesario de una “reforma”.

No podemos resignar al Estado a ser un mero guardián de la propiedad privada y contemplar cómo se le ha abatido y separado de sus responsabilidades principales, por ejemplo, la educación, toda vez que es el único ente que puede propiciar las mejoras en el sector sin fines de lucro.

No se puede educar como iguales a los desiguales. Un proyecto nacional de educación debe atender las características específicas de la población, con instituciones adecuadas a los diferentes sectores para que  tengan así las mismas oportunidades de desarrollar sus capacidades, para su empoderamiento.

Insistimos, dichas bases se sientan desde los primeros meses de vida. Para nosotros es fundamental realizar, en términos teóricos, un nuevo proceso fundacional. Un proceso que nos permita tener respuesta ante la concepción neoliberal de la educación. Esa que plantea la utilización de la educación pública, para producir empleados obedientes, obreros especializados y compradores, mucho más que innovadores y creativos.

Incluso, si nos apegamos a aquello que la teoría clásica de la economía nos dice, ni siquiera lo más elemental del liberalismo estamos cumpliendo. Retomo una sentencia de John Stuart Mill en sus “Consideraciones Sobre el Gobierno Representativo”: “La mayor excelencia que cualquier forma de gobierno puede poseer es la de promover la virtud e inteligencia de las propias personas. La primera pregunta que debe hacerse respecto de cualquier institución política es hasta qué punto tiende a fomentar en los miembros de la comunidad las diversas cualidades morales e intelectuales que se desean para ellos”.

21 junio 2013

"Salir de la pobreza" por Roberto Newell

Roberto Newell

La movilidad social en México es más baja que en otros países. Los que nacen pobres tienen una alta probabilidad de vivir toda su vida en pobreza, por ello muchos analistas arguyen que la pobreza en México es estructural y requiere atender circunstancias que atrapan a millones de mexicanos en condiciones casi imposibles de vencer aplicando políticas públicas tradicionales.

Actualmente, la estrategia de transformación social más poderosa es asegurar que todos los niños tengan acceso a una educación formal de buena calidad. Por ello, una de las principales prioridades de este Gobierno y otros anteriores ha sido asegurar que todos los niños tengan acceso a educación primaria y secundaria, pero proveer educación a todos no garantiza que todos salgan adelante. Para lograr este resultado se tienen que vencer varios otros obstáculos relacionados con las condiciones en que se desarrollan millones de niños mexicanos.

Durante los últimos años, un grupo de especialistas en neurociencias ha estado investigando la relación entre la pobreza y el desarrollo del cerebro. Una de las investigadoras que más ha analizado este tema es Martha Farah, de la Universidad de Pennsylvania. Las investigaciones que ella y sus colegas han realizado muestran que proveer educación de calidad a los niños es una condición necesaria para el desarrollo de competencias y conocimientos en los niños de edad escolar, pero esta estrategia no elimina algunas de las principales barreras para el desarrollo cognitivo de las niños.

Sus investigaciones muestran que la mayoría de los niños pobres ya están rezagados en su desarrollo cognitivo aun antes de iniciar kínder. Esto no se deba a que estos niños sean menos inteligentes que sus pares de familias más prósperas, sino que las carencias del medio ambiente pobre en que viven afectan el desarrollo de su cerebro. La pobreza crea déficits de desarrollo intelectual difíciles de vencer.

Algunas de las causas se han examinado detenidamente. Por ejemplo, los infantes que viven en condiciones de pobreza sufren más problemas de salud que los niños de familias más prósperas. Estos padecimientos minan su desarrollo físico e intelectual. Lo mismo sucede a niños que consumen insuficientes calorías y minerales.

Pero la pobreza afecta el desarrollo de los infantes de muchas otras maneras. Por ejemplo, los niños y niñas que se crían en familias pobres tienen pocos juguetes y participan en pocas actividades que estimulan su desarrollo intelectual.

El nivel educativo de los padres es otro determinante clave del desarrollo de los niños. El tamaño del vocabulario al que están expuestos los niños explica por qué algunos niños avanzan más rápidamente que otros: entre mayor sea la variedad de palabras que escuchan los infantes en su entorno, mayor será su desarrollo intelectual. La evidencia empírica al respecto es contundente: Los padres de clase media invierten 40 veces más tiempo leyendo a sus niños de edad preescolar que los padres pobres. Para muchos niños pobres, su primera experiencia escuchando un libro es cuando ingresan a kínder.

La evidencia empírica también apunta a que es mejor para el desarrollo cognitivo de los infantes ser criados en un entorno urbano que en uno rural. Esto se debe a que en las ciudades los niños están expuestos a estímulos de todo tipo (sonidos, luces, colores, conductas, etc.); mientras que en el campo no.

La relación entre el desarrollo del cerebro de los infantes y sus logros posteriores ya está ampliamente documentada. Análisis de instituciones como el MIT Workplace Center muestran que cada dólar que se gasta en el desarrollo del cerebro de los infantes permite ahorrar 13 dólares de gastos en los años subsecuentes. El desarrollo de los cerebros de los niños pobres es una de las mejores inversiones sociales disponibles.

Las implicaciones de lo anterior son muy importantes para México. Lo que no se haga por los niños pobres durante sus primeros años de vida creará déficits cognitivos muy difíciles de corregir en el sistema escolarizado.

Esto no significa que se deban establecer estándares educativos más bajos para los niños pobres, o tener expectativas de desarrollo menos ambiciosas para ellos. Aceptar esto sería condenar a estos niños a seguir atrapados en la pobreza. Por el contrario, lo que la evidencia científica apunta es que para rescatar a los niños pobres del círculo vicioso en que están atrapados debemos buscar formas de intervención más eficaces y tempranas. Sólo así podremos dotar a los niños más pobres de oportunidades que les permitan triunfar en la vida.

Publicado por Periódico Reforma.

19 junio 2013

VIOLENCIA INFANTIL

                    
La violencia infantil es uno de los problemas que como sociedad debiera preocuparnos permanentemente, no sólo por las repercusiones psicológicas y físicas que afectarán durante toda la vida a los niños que la padecen, que ya es decir bastante, sino porque la violencia infantil origina la descomposición social en un viaje sin retorno.

La violencia infantil ha existido siempre y en todos partes, sin embargo, no podemos soslayar que a partir de la Declaración de los Derechos del Niño (O.N.U. 1959), la violencia infantil es considerada como un delito y un problema de profundas consecuencias psicológicas, sociales, éticas, legales y médicas.

México participó y se comprometió en dicha Convención a velar por la salud física y mental de los niños y niñas mexicanos, a defender sus derechos, compromiso que al no cumplir propició el aumento de la impunidad y el deterioro de la sociedad en nuestro país.

Estamos obligados a hacer un alto en el camino y tomar medidas emergentes.
El tema de la violencia infantil es amplio, se ha escrito mucho sobre el maltrato hacia los niños y a los jóvenes; existen estadísticas alarmantes de las consecuencias trágicas que no sólo los afectan sino que incluso les han arrebatado la vida.

Yo quiero plantear dos puntos importantes que nos competen.

El primero es sobre el abandono de la infancia por parte del Estado al limitar recursos para la implementación de programas de salud, alimentación, atención, protección, estimulación temprana y educación de nuestros niños, que constituyen una forma de violencia, y por lo cual vamos a trabajar arduamente para revertir las consecuencias que tenemos a la vista.
El segundo punto es sobre la violencia intrafamiliar, que no sólo se refiere al maltrato físico o al abuso sexual, sino a la carencia de afecto y a los diversos tipos de abandono que sufren infinidad de niños en México. En este segundo punto también vamos a trabajar puesto que es posible dotar a los padres, y a los familiares cercanos a los niños, de la información necesaria para prevenir y evitar comportamientos agresivos que lesionan a sus hijos.

El desamparo que sufre un niño, por ejemplo, provoca traumas que dañan severamente el hipotálamo, causando además la muerte de neuronas y lesiones irreversibles en el sistema nervioso central. Este daño, es causado por la liberación de una cascada de Cortisol, Adrenalina y hormonas de estrés segregadas durante un episodio de abandono, que no sólo dañan las células cerebrales sino también la memoria, poniendo en marcha una desregulación permanente de la bioquímica cerebral.

Esta desregulación provoca alteraciones severas como la ansiedad, la depresión, la indefensión APRENDIDA, el síndrome de estrés postraumático, trastornos del apego y alteraciones del comportamiento, es decir de la conducta. Los niños que sufren cualquier tipo de abandono están destinados, a presentar conductas que les impiden desarrollar su potencial intelectual y humano.

La ansiedad y la depresión conducen a la soledad y ésta al consumo de sustancias tóxicas o a comportamientos autodestructivos.

La indefensión APRENDIDA conduce al sometimiento y a la falta de creatividad e iniciativa, al miedo.

Los trastornos del apego evitan una integración social sana y provocan la réplica de la violencia recibida.

Las alteraciones del comportamiento están ligadas al resentimiento y desencadenan también violencia y agresión.

Esto lo estamos palpando en una sociedad integrada, cada vez más, por seres trastornados emocionalmente que presentan conductas antisociales. 
Ahora bien, conviene considerar que la violencia infantil intrafamiliar no siempre es provocada con intencionalidad sino como respuesta a problemas económicos, de bienestar, de salud mental o de ignorancia.    

Los supuestos saberes sobre la crianza de los niños muchas veces los expone a castigos y represalias que los dañan para siempre. Por lo tanto resulta de vital importancia hacer llegar a las madres y padres información real que los oriente y les brinde herramientas para conducirse por el camino adecuado, asimismo, a extender la atención hacia las madres y padres, reafirmando el objetivo de trabajar por una sociedad más justa.

De igual forma habrá que rescatar costumbres y tradiciones de nuestro pueblo que enriquecen la crianza de los niños, como la lactancia, las hamacas, los rebozos, los arrullos, la socialización con la comunidad, la integración del menor mediante el juego y el contacto con la naturaleza; la cercanía con los abuelos y otros miembros de la familia. Rescatar costumbres y tradiciones valiosas que han sido desplazadas por un sistema de consumo que prioriza objetos materiales, alimentos artificiales y modelos de personalidad ajenos a nuestra cultura.

Visto lo anterior de manera general, porque obviamente existen particularidades y excepciones, queda claro que México ha seguido un camino equivocado respecto a sus nuevas generaciones.
Desatender a la infancia ha generado una sociedad deformada, descontrolada, improductiva, resentida, y lo más triste, poco feliz o infeliz.

Tenemos en nuestras manos la posibilidad de empezar a transformarla.

14 junio 2013

Abuso y odio

Que las mujeres sean humilladas, maltratadas, vejadas, asesinadas debe movernos a algo más que a una protesta. Necesitamos revertir los motivos que las dañan. No es cuestión de fuerza física lo que hace a la mujer el blanco de la violencia sino la imposibilidad contra su grandeza. Porque una mujer es siempre más grande que la adversidad, y no por azar, obedece al rol que jugó en la historia de la humanidad. El hombre se dedicó a la caza para conseguir el sustento, y desarrolló la violencia, que convirtió en recurso para sobrevivir. La mujer se ocupó de la crianza y la transformación, y desarrollo el afecto y la creatividad convirtiéndolos en mecanismos para resolver los problemas.
 
Esa diferencia entre hombre y mujer los situó en dos planos distintos, mientras ellos avanzaron en la conquista material utilizando la fuerza física y arraigando la violencia, ellas encontraron el sentido de las cosas. Si analizamos a fondo vemos que la impotencia es lo que genera violencia. La violencia es la primera reacción del que se encuentra desposeído de razón. El hombre que se siente inferior a la mujer recurre al insulto, a la descalificación, al golpe y al abuso, es la manera que encuentra para superarla, porque su fuerza física, bruta, es lo único que tiene a la mano para someterla ante su imposibilidad de comprenderla.
 
Esta conducta se generalizó sin importar lugar o época, la mujer ha sido violentada por el hombre y por la sociedad que lo permite.
 
La inacción ante la violencia contra las mujeres es en el fondo esa prepotencia masculina de no reconocer la capacidad de la mujer, su valor y su grandeza. Es el temor de reconocerse débil. Sólo los débiles recurren a la violencia para imponerse. Aunque es cierto que la mujer permite el abuso, guiada por aprendizajes culturales que la doblegan, es responsabilidad de todos romper la inercia y buscar los mecanismos para defender sus derechos. Vamos a protestar, sí, pero actuando. Echemos a volar la imaginación para lograr la conscientización de la sociedad ante la injusticia contra las mujeres, no basta no estar de acuerdo, hay que actuar en verdadero desacuerdo.  No un día de protesta sino toda una vida defendiendo y preponderando a la mujer.
 
          ¿Por qué seguir entronizando al ser que busca la muerte, y no al que da la vida y la esperanza?
 
 
                                      Patricia Romana Bárcena.
    



 
     

LAS MUERTAS DE JUÁREZ, UN PERFIL PSICOANALÍTICO DE LOS ASESINOS

Ante el vacío, la complicidad, la corrupción y la impunidad en torno a las muertas de Juárez que desde 1993 están ahí y no se hace nada, me permito escribir este perfil criminológico que espero sirva para dejar de poner pretextos en torno a dos preguntas fundamentales que permitirían ubicar a los asesinos:

1.- ¿Qué dice el Psicoanálisis en torno a las huellas en los cuerpos que dejan los asesinos? (es decir cuál es el rastro y el rostro de la forma en que asesinan a las mujeres).
2.- ¿Hacia dónde deben de apuntar las líneas de investigación, por dónde buscar?

En torno a la primer interrogante.

Cientos de mujeres han sido secuestradas, violadas y asesinadas desde 1993 a la fecha,  muchas  de estas mujeres tenía características físico-sociales comunes,  mujeres pobres, casi todas eran obreras o trabajadoras en plantas maquiladoras, todas son de corta estura, delgadas, pequeñas, morenas y con cabello largo. Violentadas sexualmente, estranguladas, en otra gran cantidad de homicidios aparecen también, mutilaciones del seno, crueldades sexuales, les abren las entrañas, desmembramiento de partes del cuerpo, introducción de substancias tóxicas en el cuerpo de las víctimas.
A partir del trabajo clínico con sujetos de estructura perversa y con el trabajo en relación a las fantasías neuróticas de muchos pacientes, incluyendo en su momento los trabajos clínicos con niños con ciertas tendencias compulsivas como cortar, quemar, destrozar, romper, morder, me permito exponer los rastros primarios de lo expuesto arriba.
El hecho de que las mujeres asesinadas tengan el cabello largo, bien nos permite dar cuenta como los asesinos ven en el cabello el fetiche, (como substituto del objeto sexual)  hay en el cabello una especie de represión sexual, es decir, el cabello es un sustituto del pelo que aparece en otras partes del cuerpo, así lo ven los asesinos, el cabello entonces es visto por los asesinos como símbolo de los genitales femeninos, (destrucción, reproducción, muerte y resurrección), el fenómeno de la castración se presenta de manera patológica una y otra vez.
La situación de la pobreza remite a la carencia, los asesinos vivieron en hogares en donde se renegaba de la carencia, sujetos que vivieron en hogares que ven a las mujeres pobres en falta, cortadas antes der descuartizadas, mujeres vistas como carentes, justo estas mujeres pobres les detonan a los asesinos su falta no asumida, por eso tienen que ser humildes, los asesinos no matarían a mujeres poderosas en tanto ellas serían representaciones de sus propias madres, (potentes castradoras completas y sin falta).
Mujeres menudas de corta estatura, representarán para los asesinos una fijación infantil, un tipo de paidofilia, no ha de extrañarnos que las mujeres jóvenes menores de 17 años que han caído en manos de los asesinos, sean abusadas sexualmente durante días para después matarlas.
La mayoría de los cuerpos presentan estrangulamiento, esto nos habla de sujetos de penes pequeños que al provocar la asfixia logran una estreches vaginal perversamente satisfactoria, las descuartizan,  igual que en su momento se sintieron ante padres sádicos, descuartizan en el otro para desplazar sus deseos.

En torno a la segunda interrogante.

Estamos ante sujetos de edad madura de entre 40 a 50 años, acompañados de jóvenes que inician en esta práctica, masculinos sin descartar la participación de mujeres en los asesinatos, hombres de poder hijos de padres sádicos, importantes y ligados a los ámbitos, Políticos, Religiosos, Policiaco-militares, e incluso sujetos con asociaciones hasta cierto grado altruistas, estos sujetos debieron ser niños que encontraron problemas intelectuales en su primera infancia, estos sujetos maduros se comportarán como eternos adolescentes, a pesar de su edad están atrapados en una perversa infancia, sujetos que fueron de un colegio particular a otro, con fuertes cargas de hiperactividad, agresivos y que en la infancia fueron extremadamente introvertidos o en su defecto, niños que les gustaba quemar, cortar, destrozar, seguramente con ingresos a tratamientos psicológicos o paidopsiquiátricos, medicados en la infancia, no hijos únicos, por el contrario provenientes de hogares en donde se sintieron desplazados por los hermanos, madre castrante, mujer de carácter, amenazadora, con control sobre un marido regularmente ausente, sin embargo el padre de estos sujetos, debió de ser violento, intimidador, burlador de la ley, desafiante de la ley, con historial en maltrato a sus subordinados, parejas etc… si bien una mujer maltratada puede ser sumisa ante esta clase de sujetos, también puede ser violenta con los hijos como una forma de desplazar sus pulsiones de odio.
Familia con servidumbre, que evidenció maltrato continuo a sus trabajadores, todo esto vivenciado por los hijos (futuros asesinos) padres que sobrexcitaron a los hijos, con historial de orgias, fiestas, drogas, alcohol.
La mamá de los asesinos con carácter psicopático, posiblemente medicada, delirante, locuaz, extravagante, pero ante la gente recatada o santa, el padre, prepotente, tal vez con historial delictivo de abuso de poder, e incluso con algún tipo de perversión, amante de la pornografía y posiblemente con algunn tipode disfunción sexual.
No hablamos de un solo grupo, el desmembramiento en varios cuerpos encontrados pone en evidencia que son varias células las que practican ritualmente los homicidios, los diversos grupos se escudan unos con otros, sin embargo cada uno tiene una particularidad, lo cual explica las sutiles patológicas y perversas diferencias en los asesinatos del 93 a la fecha.
Sujetos amantes de las obras de arte sobre todo las referidas al ámbito del cuerpo, y la locura, algunos con tendencias fanáticas ligadas al racismo y la discriminación, tal vez manifestadas en escritos o posturas político-religiosas.
Sujetos con acceso a los medios, armas, y con cierto nivel académico, no se descartan Médicos, Abogados, y obviamente Policias y/o agentes.
Los líderes de estos grupos, pudieran ser en su mayoría sujetos de corta estatura, con ciertas obsesiones compulsivas, es decir, pudieran ser coleccionistas con poder económico, de rompecabezas, juegos de ajedrez, armas, etc.. algunos tal vez circuncidados sin necesidad.
Esperemos este perfil pueda despertar nuevas escuchas y nuevas líneas de investigación que a mi parecer no han sido trabajadas.
Ante lo que está ocurriendo no se puede permanecer ignorante de la situación, tenemos la obligación desde nuestro trabajo de aportar para solucionar.
DR. PSICOANALISTA JOSE ANTONIO LARA PEINADO.

11 junio 2013

MORTALIDAD MATERNA



Según la OMS se define como muerte de una mujer durante el embarazo o dentro de los 42 días después de su terminación, por causas relacionadas al embarazo o manejo.

Las causas más comunes son:
-          Deterioro de las condiciones de vida
-          Edad (adolescentes y niños)
-          Desnutrición
-          Falta de atención médica
-          Toxemia
-          Hemorragia
-          Sepsis (infección)
-          Complicación aborto
-          Hipertensión
-          Enfermedades de transmisión sexual

En el último año en el Distrito Federal disminuyó la tasa de mortalidad materna en un 25.7%. No se había presentado un descenso tan marcado en más de dos décadas, al pasar de 58.8 en 2010  a 41.7 por 100 mil nacimientos en 2012
En los hospitales de la Secretaría de Salud del Distrito Federal se puede observar una disminución constante de las defunciones, de 2007 a 2012 se redujo un 34.3%, registrando en este último año 79 muertes maternas.
Es importante recalcar que cuando en la ciudad de México se registran 41.7 muertes por cada 100 mil habitantes, la media nacional es de 50.7.
Asimismo, del total de partos atendidos en los hospitales de la Secretaria de Salud del DF, 2 mil 659, es decir el 5.1 por ciento, corresponden a mujeres que viven en el Estado De México y no fueron atendidas en esa entidad.
Dentro de las medidas que el Gobierno del Distrito Federal ha implementado para obtener estos resultados se cuentan:

-Programa de Servicios Médicos y Medicamentos gratuitos
- Asesoría sobre Anticoncepción
-Interrupción Legal del embarazo
-Compaña de vacunación contra el virus del Papiloma Humano e Influenza H1N1

Considero fundamental enfatizar que no obstante los números, estamos ante una problemática que podría disminuir aun más y de manera significativa, únicamente con acciones de prevención. Labores que giran en torno a la cantidad de recursos humanos que se destinen a atender la problemática y el grado de capacitación que se imparta a dichos elementos. En algunos casos, todo lo que se necesita es información, poner en las manos de todas las mujeres en edad reproductiva las líneas necesarias que les permitan adquirir conocimientos suficientes de tal suerte que tomen la vida propia en sus manos, información que puede salvar muchas vidas, información que los gobiernos deben hacer asequible sin distingo de clase social o nivel de estudios, universalmente.

Quiero comunicar que estaremos trabajando muy de cerca con el secretario, entre las propuestas que estaré sometiendo a consideración están:

-       Capacitación a los elementos de la Secretaría de Salud a fin incrementen sus conocimientos y habilidades para mejorar la calidad de atención del control prenatal, parto, puerperio y recién nacido;
-       Que en los controles prenatales se registre la tensión arterial, altura uterina, peso materno, anemia y proteinuria; tamizaje de sífilis/VIH, se brinde consejería en nutrición e información sobre signos de alarma y se aumente la cobertura de vacunación contra el virus de la influenza H1N1 y el tétanos;
-       Evaluar las condiciones de eficiencia de los servicios de atención primaria, maternidad y de salud perinatal, y promover su mejoramiento;
-       Velar por la presentación de informes, el seguimiento y la supervisión de los servicios prestados;
-       Organizar encuestas de satisfacción de usuarios;
-       Establecer políticas que promuevan los cuidados humanizados a través del ciclo reproductivo, lo que comprende el acompañamiento por personas que la mujer seleccione durante el trabajo de parto y el parto;
-       Aumentar la cobertura de métodos anticonceptivos (incluyendo los de emergencia) y de los servicios de consejería en planificación familiar pregestacional y luego de un evento obstétrico. 

La tendencia en el Distrito Federal es positiva, pero no existe razón para disminuir el esfuerzo, por el contrario. No podremos decir que estamos haciendo un buen trabajo hasta que el número de muertes maternas sea cero.