23 abril 2019

Jóvenes Desplazados



Difícil imaginar que un sobre con tres mil pesos o una tarjeta que se carga de dinero cada dos meses puedan resarcir el daño hecho a miles de jóvenes desplazados durante más de 15 años. Desplazados de su familia; desplazados de la tranquilidad y de la paz; desplazados de las escuelas y de los parques; desplazados de los planes del gobierno.

Aún más complicado visualizar un beneficio común buscado a través de acciones individualistas. Otorgar una beca a cada una de las víctimas de la omisión del Estado en lo particularnos aleja del tan necesario pensamiento en comunidad.

Un estudiante necesita un montón de cosas para terminar la prepa o la universidad. Primero, requiere vivir; no ser hallado en una fosa común o encontrada desnuda en la orilla de alguna carretera. Tres mil pesos no garantizan la vida.

Un estudiante también necesita tres comidas al día que le proporcionen los nutrientes necesarios para brazos y piernas fuertes pero sobretodo para un cerebro correctamente desarrollado a partir del nacimiento. Tres mil pesos no garantizan una buena nutrición.

Una estudiante de preparatoria tiene que hacer varios viajes en transporte publico al día para llegar a su escuela y regresar a casa. Este viaje debe ser seguro, público y de calidad. Tres mil pesos no le llevarán sana y salva a su hogar todos los días.

Para que un joven aspire a una educación de calidad sus profesores deben tener una formación apropiada y evitar faltas innecesarias a las universidades. Tres mil pesos no capacitarán a cada profesor, a cada maestra.

La columna vertebral del neoliberalismo es la conciencia individual, sola, aislada. El Yo por el Yo. La verdadera izquierda basa sus esfuerzos en perseguir el bien común y éste es solo posible a partir del pensamiento y del entendimiento social.

Por lo que me parece, no solamente contradictorio sino profundamente grave que un gobernante que proviene de una lucha “de izquierda” emprenda ahora acciones fundadas en una filosofía de clara derecha. Los conservadores no son solamente quienes lo atacan, sino también quienes lo rodean.

Las becas que se están entregando a los jóvenes estudiantes (uno por uno) no sólo reducen la capacidad de adquirir mejores bienes para fines educativos sino que además intentan hacer entender a los estudiantes la errónea idea de que los beneficios deben ser personales. 

Cualquier estudiante de economía podría explicarle al señor Presidente el por qué conviene más a los beneficiarios y al Estado que todo ese dinero se invierta en infraestructura educativa, infraestructura social, en algo que sí sería definitorio para quien está en la cuerda floja a punto de desertar.

Para lograr la Revolución hacen falta revolucionarios, y esos solo se crean a partir de la reflexión común. Becas y goces en solitario solo nos traerán más jóvenes desplazados.

20 abril 2019

Santiago



Ya no importa si cierran las estancias infantiles alrededor de su casa o si le llegará una beca a sus padres para que le paguen a la abuela por cuidarlo.

Ya no tiene caso revisar si su dieta diaria tiene los nutrientes necesarios para que crezca correctamente su cerebro.

No hay nadie que cuente otra vez los días para su próximo cumpleaños, Santiago está muerto.

Tenía un año y fue asesinado este viernes santo. Una ráfaga de odio lo mató a solo 300 kilómetros de donde el Presidente vacacionaba con su familia. El cuerpo de Santiago quedó tendido en un charco de sangre. La suya, la de sus tíos, ¿Qué más da? Su carita mostraba un gesto tranquilo, como si estuviese durmiendo su acostumbrada siesta de media tarde.

Otros doce familiares también fueron acribillados mientras festejaban en el patio.

¿Será que es aún la guerra que inició Felipe Calderón la que se llevó a Santi?

¿Contaremos su muerte en la larga lista de las vidas que nos arrebató el mal gobierno de Peña Nieto?

¿A quién le reclamamos? ¿A quién le exigimos cuentas?

La columna vertebral de la corrupción es la impunidad. Sin culpables, estos asesinatos demostrarán una vez más que la corrupción no se combate ni con decretos ni con memorandos.

Ni perdón, ni olvido.

17 abril 2019

En los zapatos de Andrés Manuel



Conocí a Andrés Manuel López Obrador en enero del 2003, cuando Nicolás Mollinedo me invitó a formar parte de su equipo, en el área de logística. Mi trabajo iba desde asistir al Jefe de Gobierno en eventos y giras, coordinar con delegaciones e instituciones las visitas, hasta traducir una que otra revista gringa que ya empezaba a interesarse en el fenómeno AMLO.

La vida austera del Presidente no es ningún secreto, tampoco su falta de interés por la ropa y calzado de marca. Alguna vez se publicó una foto de la etiqueta de uno de sus trajes; era Hugo Boss. Gran escándalo entre la fuente que cubría al entonces Jefe de Gobierno, sin embargo, quienes lo conocíamos de cerca sabíamos que si alguna vez usaba camisas, relojes, chamarras o trajes de marca, era porque alguien se los había regalado.

Anécdota especial la que protagonizó la pareja presidencial en alguna de sus vacaciones en la finca de Palenque; la Sra. Gutiérrez se molestó fuertemente al enterarse de que su marido, como es vieja costumbre, había salido temprano con machete en mano a desherbar el terreno donde conserva su colección privada de árboles.  La razón del enojo fue que para cubrirse del fresco de la mañana, el hoy Presidente de México había utilizado una chamarra Burberry, otro de los regalos que recibía de quien quería estúpidamente quedar bien con él a través de ropa cara. La chamarra había sido arremangada y utilizada también para cubrir los brazos de Andrés Manuel de las espinas de las plantas tropicales. ¡Quedó hecha un desastre con todo y sus botones plateados!

Los zapatos de Andrés Manuel son un caso especial. Calza del siete y medio y tiene el empeine alto, esto le dificulta encontrar calzado apropiado. Quedan descartados los típicos Ferragamo o cualquier zapato tipo mocasín. Lo mejor en estos casos, y lo hace el Presidente, es utilizar zapato de agujeta y sus preferidos siempre han sido los famosos “Flexi”. Hay otras marcas británicas que también le acomodan, aunque no le hace muy feliz ver sus suelas publicadas en diarios nacionales.

Viene entonces la pregunta obligada: ¿Qué tiene qué ver la comodidad con la limpieza? Pues bien, Andrés Manuel López Obrador llega a Palacio Nacional aún de madrugada y no hay boleros que atiendan a esa hora. En su casa no tiene mayordomo o personal que lo atienda las 24 hrs, y como para él “la boleada de los zapatos” no es importante, pues menos pedirá la presencia de un bolero presidencial en su oficina.


Hace mucho tiempo que dejé de coincidir con la manera de pensar del Sr Presidente, tampoco estoy de acuerdo con sus políticas públicas pues las considero individualistas muy cargadas a la derecha franquista, sin embargo, defenderé siempre la verdad y la verdad en esta ocasión es que los zapatos de Andrés Manuel han sido un tema de golpeteo bajo y sin intención de construir. Tan tan.

Jóvenes Desplazados

Difícil imaginar que un sobre con tres mil pesos o una tarjeta que se carga de dinero cada dos meses puedan resarcir el daño hecho a ...