10 abril 2015

Prevención de embarazo durante adolescencia contra la deserción escolar

En el estudio Panorama de la educaciónrealizado hace un par de años por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupaba el primer lugar ennúmero de desertores escolares de 15 a 18 años, y aunque hoy las cifras han reducido el nivel de abandono, siguen siendo las mujeres las más propensas a abandonar sus estudios a temprana edad.  

 

Los datos de la Encuesta Nacional sobre Deserción de la Educación Media Superior (ENDEMS) muestran una tasa anual de deserción escolar de jóvenes, de entre 14 y 25 años, de 14.93%, donde el 23% es causado por embarazos tempranos o adolescentesde los cuales en 2013, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se registraron 460 mil en todo el país.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al embarazo adolescente como aquel que se produce en una mujer entre los 10 y los 19 años, y de acuerdo a la OCDE, México lidera el problema de embarazos en adolescentes al reportar diariamente 1,252 partos, cuyas madres se encuentran en dichorango de edad.

 

Aunado al abandono de estudios, se encuentra un mayor riesgo de muerte tanto para las madres como para los neonatos, ya que las adolescentes menores de 16 años corren un riesgo cuatro veces más alto que las mujeres de 20 a 30 años, y la tasa de mortalidad de sus neonatos es aproximadamente un 50% superior.

 

Tras el nacimiento del bebé, las jóvenes madres, además de enfrentar la carga económica y dificultades para ingresar al mundo laboral, experimentan el abandono de la pareja. Con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), de las 30 millones de mujeres que son madres en México, el 18% (5.3 millones) se encuentran con sus hijos/as sin que su pareja viva en el hogar (son solteras, separadas o divorciadas).

 

A pesar de que los reportes indican que las madres solteras mexicanas tienen cada vez más participación económicalas más jóvenes quedan excluidas de esta situación. Ellas pertenecen al 55.2% de adolescentes que sufren pobreza en México, según investigaciones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), lo que las obliga a aceptar trabajos mal pagados, peligrosos o incluso en condiciones de explotación.

 

El análisis de este contexto social desfavorable para las jóvenes mexicanas nos obliga a acelerar la creación de políticas públicas en materia de educación sexual para adolescentes que estén cimentados en una reflexión de la práctica sexual desde una perspectiva de responsabilidad, pero también placentera.

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