07 mayo 2014

Niñas y niños son quienes más sufren las omisiones del Estado

Pasados ya los festejos por el Día del Niño, ahora viene el Día de las Madres. Queda el análisis de lo no hecho, de lo que tenemos por hacer. Recientemente, Unicef y Coneval presentaron un perturbador informe: en México 53.8%, es decir, 21.2 millones de nuestros pequeños vive en pobreza. Peor aún, en el contexto de los niños indígenas el porcentaje de pobreza se eleva a 78.5% equivalentes a casi 8 de cada 10.
La pobreza es un monstruo mundial. Muere un niño cada TRES SEGUNDOS A CAUSA DE LA POBREZA. Fallecen 30 mil infantes cada 24 horas en el planeta. La pobreza priva a los niños pequeños del derecho fundamental de la vida, les impide la educación, una nutrición adecuada, atención sanitaria, agua potable, refugio, seguridad, información, y los hace vulnerables a todo tipo de explotación.
La pobreza, dicen los especialistas, engendra pobreza y crea un círculo vicioso. Un niño vive en la pobreza porque su familia y su país la sufren. Se calcula que mas de mil millones de niños están en esa situación en el orbe y que más de 300 millones va a la cama con hambre; 90% sufrirá desnutrición a largo plazo refiere la Unicef.
Falta respeto a los compromisos adquiridos por los Estados para implementar los derechos fundamentales y son precisamente los niños los que están sufriendo las consecuencias. Es un panorama difícil de comentar. Siquiera imaginarlo es atroz, por eso las sonrisas que nos regalaron los niños en su día fue una gran bocanada de aire puro. Insistamos en la defensoría de la niñez, insistamos en la protección a la primera infancia y a la lactancia materna para comenzar a sanar esta enorme deuda que tenemos hacia nuestros niños y niñas.


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