05 diciembre 2011

Que una vergüenza individual no se vuelva nacional

Además del bombardeo que este fin de semana le receto la tele al pueblo de México para convencerlo de que los ciudadanos “buenos” son los que deben hacerse cargo de la rehabilitación y atención de niños con discapacidad, y justificar que el Estado abandone su responsabilidad constitucional, también se saturaron los espacios para hablar de la desafortunada presentación del libro de Peña Nieto en la FIL de Guadalajara. Con tal de mencionarlo y proyectarlo, como bien dijo Andrés Manuel López Obrador, igual que los productos chatarra, la mayoría de comentaristas habló del señor del copete.

¿Fue un pequeño “trastabilleo” de Peña Nieto confundir a Carlos Fuentes con Enrique Krauz y olvidar el nombre de un libro que marcó su vida?

De ninguna manera.

Fue la evidencia clara de que el candidato del PRI, nuevo títere de los intereses económicos nacionales y extranjeros, no tiene la cultura necesaria para tomar las riendas del país.

El pueblo de México no debe exponerse nuevamente a la vergüenza nacional por la ineptitud de sus gobernantes, sobre todo teniendo a hombres cultos, profesionistas y comprometidos con el futuro de las nuevas generaciones.

Qué pena que se difunda la ignorancia en vez de la riqueza intelectual que poseemos.

Lo que sucede es que esa intelectualidad que puede ayudar al rescate del país está cerca de Andrés Manuel López Obrador.

Que distinto hubiese sido que se difundiera en todos los medios la presencia en la FIL, por ejemplo, de un hombre culto como José María Pérez Gay, que presentó el sábado pasado su última obra: La profecía de la memoria: ensayos alemanes, publicado por Ediciones Cal y Arena, que contiene una serie de ensayos sobre autores centrales de la literatura alemana como Hanna Arendt, Thomas Mann, Martin Heidegger, Jürgen Habermas, Peter Sloterdijk y Otto Gross, entre otros, hombres que marcaron la vida de Pérez Gay, a quien, por cierto, se le entregó un merecido reconocimiento pues el país invitado este año fue precisamente Alemania.

O la presencia de una escritora extraordinaria como Elena Poniatowska, que también forma parte del grupo de asesores de Andrés Manuel López Obrador.

Pero de lo que se trata es de OLVIDAR, de no recuperar la memoria para  repetir la historia trágica de un PRI corrupto, autoritario, represor y traidor a los ideales que dieron origen a la Revolución Mexicana, así que mejor no hablar de nuestra riqueza cultural porque puede despertar conciencias.

Si no queremos repetir vergüenzas nacionales será mejor reflexionar sobre el destino que le espera al país si vuelve a imponerse la propaganda mediática a la voluntad del pueblo.

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