29 julio 2013

La macro política y micro política



Existen muchas maneras de clasificar a la política.; por su contenido, por su eficacia, por sus actores o metas específicas. Yo voy a describir 2 tipos de política: la macro y la micro política.

La macro política es aquella que atiende los asuntos de una nación, un continente o incluso los asuntos del planeta entero. Estudia, reforma, encharca o resuelve temas como los tratados internacionales de derechos humanos, la migración en los Estados Unidos o la reforma petrolera.

La macro política casi siempre es despachada por funcionarios de alto nivel y con paredes repletas de títulos y reconocimientos. Sus temas son ventilados en primeras planas y noticieros estelares y es obligación de los actores políticos de México tener opinión al respecto de estos tópicos. El presupuesto destinado a resolver estas gestiones es en la mayoría de los países multimillonario.

Por otro lado, la micro política es aquella que acuerda los temas relacionados con el día a día de los ciudadanos, como los servicios básicos o el acceso a los alimentos y a la educación. Estas materias son rara vez expuestas en un diario de circulación nacional y aunque ocupan espacios en programas de radio locales, pocas veces son anunciados en horarios triple A.

Los actores de la micro política son principalmente los ciudadanos y los funcionarios municipales y estatales, en su mayoría estructura de base. El presupuesto destinado a resolver estas gestiones es desproporcionado y casi todo se va en gasto corriente, nóminas y burocracia.

Ninguna de estas clasificaciones de la política es más importante que la otra, aunque la diferencia parece gigante, el objetivo último debe ser el mismo: la felicidad de los ciudadanos.

Las apariencias una vez más nos han engañado y tomamos por hecho que la macro política la debemos dejar en manos de analistas extranjeros, senadores o secretarios de estado. Y siguiendo la misma lógica debiéramos dejar la micro política para la marchanta, el taxista y el iletrado funcionario que termina por confeccionar la peor de las corrupciones. Urge un cambio de ruta.

Así como en 1938 y 2008 el petróleo dejó de ser tema exclusivo de líderes sindicales fantoches y presidentes de Norteamérica para pasar a ser asunto de todos los mexicanos, los asuntos más tangibles como el agua potable, la canasta básica y la educación pública, gratuita y de calidad deben escalar los peldaños necesarios para llegar a quitarle el sueño a los banqueros, ministros y jefes de estado.

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