08 marzo 2015

Ni planchas, ni licuadoras. Queremos igualdad de oportunidades.

Como cada 8 de marzo, hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer. En 1977 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

Un 8 de marzo de 1857, un grupo de obreras textiles tomó la decisión de salir a las calles de Nueva York a protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban, y distintos movimientos se sucedieron a partir de esa fecha.

El 5 de marzo de 1908, Nueva York fue escenario de nuevo de una huelga polémica para aquellos tiempos. Un grupo de mujeres reclamaba la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a 10 horas y un tiempo para poder dar de mamar a sus hijos. Durante esa huelga, perecieron más de un centenar de mujeres quemadas en una fábrica de Sirtwoot Cotton, en un incendio que se atribuyó al dueño de la fábrica como respuesta a la huelga.

En 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras celebrada en Copenhague (Dinamarca) más de cien mujeres aprobaron declarar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Este año, la celebración está presidida por el lema “Una promesa es una promesa: Es hora de actuar para acabar con la violencia contra la mujer”.

Cierto es que la condición de la mujer ha mejorado sensiblemente en los últimos años; sin embargo, bueno es tener presentes ciertos datos y cifras que ha divulgado la ONU y que hablan de un panorama en el que se mantienen iniquidades sublevantes:

“Hasta el 50% de las agresiones sexuales se cometen contra niñas menores de 16 años. Globalmente, 603 millones de mujeres viven en países donde la violencia doméstica no se considera un delito. Hasta el 70% de las mujeres de todo el mundo aseguran haber sufrido una experiencia física o sexual violenta en algún momento de su vida. Más de 60 millones de niñas son novias y se casan antes de los 18 años…

Ante estas inaceptables estadísticas, la comunidad internacional está firmemente comprometida para cambiar el sufrimiento de las mujeres”, según reza el comunicado de la ONU.

En nuestro país ha habido avances significativos en la lucha contra la violencia hacia las mujeres y a favor de la equidad de género. Sin embargo, la sociedad carga con el pesado lastre de un machismo que viene del fondo de la historia y que se resiste a darse por vencido.

Es tarea de todos –no solamente de las autoridades o de las organizaciones civiles– continuar la lucha por un cambio cultural que permita erradicar ciertas prácticas y prejuicios que conspiran contra la equidad.


Vía Republica.com.uy

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