17 agosto 2021

La Importancia de la tecnología

 Empecemos por el principio, la tecnología fue la clave para la evolución humana. 

¿Cuál es la diferencia entre los animales y los humanos?

La respuesta no está en qué tan complejo es nuestro pensamiento, sino en la capacidad para utilizar herramientas para facilitarnos la vida.

En un principio los cavernícolas comenzaron a utilizar piedras para defenderse de otros animales, después fueron afilando las piedras para ser capaces de enfrentar a sus depredadores, descubrieron el fuego, se volvieron agricultores y con ello comenzaron a establecerse como comunidades.

¿Pero cómo es que se les ocurrió afilar las piedras para poder enfrentar a sus depredadores?

Esto ocurrió a través de la observación de su realidad y de su entorno, lo que les dio la capacidad para crear conocimientos y utilizarlos en el proceso de concebir, forjar y construir su futuro.

Esto nos lleva a pensar que el conocimiento es el motor del desarrollo que dinamiza del cambio social.

Lo que acabo de describir a grandes rasgos es una sociedad del conocimiento.

Las sociedades de conocimiento impulsan la generación de información.

Es de suponerse que hay diferentes sociedades de conocimiento, y diferentes ritmos para la generación de información, esto va en función de las tecnologías de la información y la comunicación.

¿Cómo nos explicamos que existen países mucho más desarrollados tecnológicamente que otros?

¿Es una cuestión de capacidad?

¿Es una cuestión de voluntad?

No, en realidad esto se debe a la brecha digital, es decir la separación que existe entre personas que utilizan las tecnologías de la información y de la comunicación (TICs) como parte de su rutina, y aquellas que no tienen acceso a ellas o no saben cómo utilizarlas.

¿Qué podemos hacer para acortar estas brechas?

En realidad la respuesta es sencilla, regresemos al origen.

¿Qué llevó al cavernícola a tallar la piedra? La observación de su entorno y la capacidad de crear un conocimiento.

Entonces, lo más lógico sería voltear a ver a los que vienen detrás de nosotros: a los niños.

Es preciso reconocer que la educación juega un papel fundamental en el desarrollo de competencias para la vida activa, integral y plena del individuo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), publicó en 1996 el informe: La Educación Encierra un Tesoro.

En ese informe se plantearon 4 pilares esenciales para la educación.

1. Aprender a conocer
2. Aprender a hacer
3. Aprender a vivir juntos
4. Aprender a ser

Esto nos lleva a pensar que memorizar datos de manera aleatoria y pasar un examen de conocimiento no es suficiente para desarrollar el conjunto de habilidades, destrezas, conocimientos, actitudes y valores que permitan a un ser humano desenvolverse en distintos ámbitos de la sociedad y con ello determinar su calidad de vida.

Por otro lado y de manera más reciente (2005), la Comisión de Comunidades Europeas determinó como una de las competencias clave en la educación la competencia digital.

¿Por qué es tan importante la competencia digital para el cierre de las brechas entre comunidades?

La competencia digital entraña el uso crítico de las tecnologías para el trabajo, el ocio y la comunicación. Es decir, a través de la innovación en tecnología podemos mejorar la equidad social, logrando así un bien común.

¿Qué están haciendo en otros países?

De acuerdo a un ranking de Numbeo, una base de datos colaborativa en línea, publicado en el 2021, los 5 países con la mejor calidad de vida son: Suiza, Dinamarca, Países Bajos, Finlandia y Australia.

¿Y qué tienen en común estos 5 países? Lo que tienen en común es un sistema educativo de primera calidad, que está al alcance de la mayoría de sus ciudadanos. Lo que genera un nivel muy bajo de desempleo y una gran inversión en infraestructura, ciencia, tecnología y salud.

La brecha no se puede cerrar de un día para otro, tenemos claro en dónde se tiene que invertir y qué nos llevará muchas generaciones para poder alcanzar el nivel que tienen los países desarrollados

Si no empezamos ahora la brecha seguirá creciendo, eso queda claro.

Dejando de lado el tema de las grandes economías, y pensando en una economía a escala como lo es una empresa, ¿cómo podemos hacer frente a los grandes competidores que utilizan la tecnología como aliado?

Empecemos por brindar a nuestros colaboradores las competencias necesarias para que puedan mejorar su trabajo, para que puedan desarrollar su imaginación y sean capaces de innovar en productos y servicios.

Eliminemos los paradigmas en los que la jerarquía más alta es quien marca el rumbo y el camino, perdamos el miedo al error y en lugar de ello aprendamos a levantarnos después de cada tropiezo.

Fomentemos la constante actualización para poder crear sociedades de conocimiento que sean capaces de transformar el entorno.

Guiemos a nuestros colaboradores en el camino del aprendizaje continuo, donde se fomente una cultura de generación de ideas y mejora continua. 

Pongamos a su disposición plataformas tecnológicas que fomenten el trabajo analítico más que el pensamiento automatizado.

Sin duda alguna, éstas prácticas pueden ponernos en el centro de la competencia digital, facilitando el camino ante los grandes gigantes de la tecnología.


Colaboración especial de Ma Bárbara Sierra Bárcena 

 

08 marzo 2021

Las vallas definieron hoy nuestro lugar en la historia

Marché. Claro que marché. Como cada año, aunque el presidente no se haya enterado de que antes de él había marchas feministas; marchas que exigían fin a la impunidad de feminicidios y violaciones, el regreso de las desaparecidas o el reconocimiento de nuestro derecho a vivir en paz y caminar por las calles sin miedo.

 

¿Que si fuimos menos que en la marcha del año pasado? Por supuesto. Han asesinado a muchas compañeras que en marzo del 2020 caminaron y gritaron consignas por Juárez y 5 de Mayo hasta llegar al Zócalo a la gran fogata. 

 

El camino que mis amigas y yo iniciamos este año empezó a las 2  de la tarde, caminamos desde la esquina del Excelsior y a través de las jacarandas en flor que nos avivaban el morado. Llegamos a la plancha del Zócalo en poco tiempo, sin complicaciones nos instalamos junto al asta bandera y nos sentamos en el piso.

 

Éramos muchas, aunque nos faltaban Claudia y Teresa, Fátima, Dana, Liz, Lourdes y La Vero, Pamela y Beka, Sabina y Adela… y muchas más que en el camino mataron los defendidos por este y otros gobiernos.

 

De pronto vinieron a mi memoria todas las veces que estuve en ese mismo lugar, rodeada de edificios históricos y puestos de jicaletas, comprando la playera de ocasión o entrando a empujones por la calle de Madero cuando no tenía vallas. Recordé caras, canciones y sentimientos. Caminé por la plancha tratando de no pisar las letras que formaban nuestros nombres hasta llegar a unos cuantos metros del gran muro de la ignominia.

 


Bajo el balcón principal sólo me quedó cruzar los brazos y hacer memoria. En ese mismo sitio se colocaba el gran templete de tantas y tantas asambleas. Ahí también se instaló la casa de campaña donde, por 40 noches durmió Andrés Manuel en 2006, ahí cantó el himno en cada evento y también ahí recibió a sus amigos hoy enemigos.

 

Fui a la marcha del silencio, a la del desafuero; fui a la despedida, cuando cantábamos “Color esperanza” a todo pulmón y estuve en las manifestaciones contra el desafuero. Formé parte de las Adelitas, cerré el senado con mi cuerpo extendido en el piso y me cargaron los granaderos también. Ahí estuve, siempre en la dura oposición, sin embargo, jamás había sentido lo que era respirar gas lacrimógeno.

 

Nunca, nunca había sentido ese picor en ojos, nariz y garganta. Esas ganas de llorar sin tristeza; esa tos que no para. Fue el gobierno de López Obrador quien me enseñó lo que es el miedo a la mujer, a la niña y al feminismo.

 

El mundo avanza, pero es redondo y siempre volvemos al mismo lugar. Las vallas definieron hoy nuestro lugar en la historia, cada mujer es libre de decidir de qué lado de las vallas metálicas se va a colocar. 

 

Mañana haciendo a un lado a adversarios, conservadores y provocadores, el presidente tendría que dar respuesta a las demandas de cientos de miles de mujeres que nos pronunciamos pacíficamente por todo el país para exigir seguridad, justicia y fin a la impunidad de violadores y feminicidas, que atentan todos los días contra nuestras niñas y mujeres.   

 

30 noviembre 2020

La suburban del Presidente


Las multitudes que rodean e impiden el paso de la camioneta en la que viaja el Presidente no son asunto nuevo. Durante muchos años acompañé a Andres Manuel Lopez Obrador en sus recorridos por todo el país y en cada municipio, grande o pequeño, pasaba lo mismo. Niños, jóvenes, madres con bebés envueltos en rebozos e infinidad de manos lastimadas y manchadas por los años tocaban puertas y cristales de la suburban que igual manejaba Nicolás Mollinedo que Daniel Rojas, o como le dice el Presidente: Rojitas.

 


Innumerables fueron los eventos de los que tuvimos que salir con dificultades por la cantidad de gente que se arremolinaba alrededor del vehículo rentado o prestado en el que viajábamos en ese entonces. Cientos de cartas, recaditos, oraciones, imágenes religiosas, amuletos, regalos, fotos… Alguna vez, una mujer le acercó una urna donde se encontraban las cenizas de su padre al que dijo le hubiera encantado conocer al Presidente Legítimo. 


Gorditas de frijol, artesanías, pinturas o retratos, rosarios, pulseritas de colores y muchas, muchísimas flores ocupaban asientos traseros y cajuela. Gran parte del equipaje que traíamos de vuelta a la Ciudad de México eran todos esos regalos y cartas. Bueno, en Oaxaca hasta un guajolote vivo le regalaron.

Rojitas, quien hoy sigue conduciendo la suburban del Presidente, es un hombre leal y discreto. Conoce los gustos y disgustos de Andrés Manuel. Es un magnífico chofer, continúa siendo el conductor designado porque la familia presidencial y personajes cercanos confían en él y tienen razones para hacerlo. 



Nunca fuimos amigos, sin embargo, Rojitas y yo fuimos excelentes compañeros de trabajo. Mis ideas y sus actitudes chocaban muy seguido pero nos unía un gran objetivo: cuidar y procurar a Andrés Manuel. Juntos vimos la pobreza y desigualdad de frente y sin filtros, a diferencia de quien subía al templete, pudimos escuchar las voces de esos miles de rostros que los demás veían de lejos o en fotografías. 


Cada que veo en foto o video a Rojitas manejando la suburban me pregunto si aún está de acuerdo con el discurso de su jefe. Solo él sabrá.



Este fin de semana se hicieron virales algunas fotografías y videos que mostraban a mujeres y hombres pidiendo al Presidente ayuda para sacar a un pescador de la cárcel o para que se surtieran de medicamentos los hospitales pediátricos. El tono de las peticiones, incluso el trato del personal de ayudantía fueron completamente distintos de aquellas giras.

 

No me parece importante el modelo de la camioneta en la que viaja hoy el Presidente. Como bien se ha dicho, él ya no es simplemente un ciudadano; él representa a todas y todos los mexicanos y por lo tanto, debe cuidarse no sólo de un contagio de Covid19, sino también de gente que no lo quiere. Aunque parezca mentira, la hay.

 


A pesar de que hoy inicia su tercer año de gobierno (Un gobierno que había sido muy esperado) la gente no ha palpado realmente los resultados que él ha anunciado, el cambio tan ansiado o la desaparición de la corrupción.


Aún así, la razón principal de esos incidentes presentados al paso del convoy presidencial es la esperanza. Que haya gobernado bien o mal no importa, una enorme cantidad de personas sigue pensando que Andrés Manuel puede solucionar el problema del desabasto de medicamentos o las injusticias provocadas por la corrupción.

 

Independientemente de su capacidad para gobernar y acordar, los mexicanos tenemos un especial respeto por la figura presidencial. Hayamos o no votado por López Obrador, creemos que de un plumazo puede revertir la pobreza o los efectos de malos gobiernos anteriores.

 

Y la verdad es que hoy parece irreversible el camino que ha trazado la 4T y Morena: burocracia infinita, corrupción en todos los niveles y sobretodo, un dirigente que no entiende y no quiere ver que lo que él cree que lo hará pasar a la historia no es ni la justicia ni la libertad.






20 octubre 2020

El moñito rosa

 


Como cada octubre, edificios, espectaculares y hasta el jabón para lavar platos y sartenes se pinta de rosa. En el senado de la república se reparten moñitos y se realiza una ceremonia especial en el salón principal para hacer conciencia sobre en cáncer de mama.

 

Las luces que iluminan la Diana Cazadora y el Ángel de la Independencia son color de rosa como cada 19 de octubre desde hace ya varios años, sin embargo, desde el año 2000 ni el moñito ni las luces y mucho menos las infografías patrocinadas por los gobiernos estatales han impedido que el cáncer de mama aumente un 20%. 

 

En México se diagnostican 191,000 casos de cáncer de mama al año, de los cuales 84,000 son fatales. Estas cifras lo ubican como la tercera causa de mortalidad en el país y la segunda en Latinoamérica.

 

A diferencia del Covid19 parece no haber posibilidad de tener una vacuna, nuestro único recurso es la detección temprana y el tratamiento oportuno. Para esto no se requieren moñitos rosas sino mucha información y voluntad política; dejar de censurar los videos que nos enseñan a tocarnos para detectar cualquier cambio de textura, color o densidad en los pechos.

 

Sólo el 10% de los tumores están asociados al factor hereditario, en cambio, el alcohol, el tabaco, el consumo de alimentos calóricos, las bebidas azucaradas y la falta de ejercicio son factores relacionados con al menos el 30% de los casos.

 

Políticas públicas dirigidas a la detección temprana, y no a la publicidad, se ven lejanas y mucho más ahora que se han recortado los recursos para organismos tan comprometidos con esta lucha como lo es FUCAM

 

Así que no queda más que recomendar tanto a mujeres como a hombres (porque también les da) que se exploren periódicamente y después de los 40 años se realicen una mastografía al año.

 

A los encargados de la salud pública les pedimos no perder de vista las alarmantes cifras de mortalidad por cáncer de mama, y tomarlas en cuenta en la toma de decisiones. Informar, orientar y brindar ayuda oportuna puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. 

23 abril 2019

Jóvenes Desplazados



Difícil imaginar que un sobre con tres mil pesos o una tarjeta que se carga de dinero cada dos meses puedan resarcir el daño hecho a miles de jóvenes desplazados durante más de 15 años. Desplazados de su familia; desplazados de la tranquilidad y de la paz; desplazados de las escuelas y de los parques; desplazados de los planes del gobierno.

Aún más complicado visualizar un beneficio común buscado a través de acciones individualistas. Otorgar una beca a cada una de las víctimas de la omisión del Estado en lo particularnos aleja del tan necesario pensamiento en comunidad.

Un estudiante necesita un montón de cosas para terminar la prepa o la universidad. Primero, requiere vivir; no ser hallado en una fosa común o encontrada desnuda en la orilla de alguna carretera. Tres mil pesos no garantizan la vida.

Un estudiante también necesita tres comidas al día que le proporcionen los nutrientes necesarios para brazos y piernas fuertes pero sobretodo para un cerebro correctamente desarrollado a partir del nacimiento. Tres mil pesos no garantizan una buena nutrición.

Una estudiante de preparatoria tiene que hacer varios viajes en transporte publico al día para llegar a su escuela y regresar a casa. Este viaje debe ser seguro, público y de calidad. Tres mil pesos no le llevarán sana y salva a su hogar todos los días.

Para que un joven aspire a una educación de calidad sus profesores deben tener una formación apropiada y evitar faltas innecesarias a las universidades. Tres mil pesos no capacitarán a cada profesor, a cada maestra.

La columna vertebral del neoliberalismo es la conciencia individual, sola, aislada. El Yo por el Yo. La verdadera izquierda basa sus esfuerzos en perseguir el bien común y éste es solo posible a partir del pensamiento y del entendimiento social.

Por lo que me parece, no solamente contradictorio sino profundamente grave que un gobernante que proviene de una lucha “de izquierda” emprenda ahora acciones fundadas en una filosofía de clara derecha. Los conservadores no son solamente quienes lo atacan, sino también quienes lo rodean.

Las becas que se están entregando a los jóvenes estudiantes (uno por uno) no sólo reducen la capacidad de adquirir mejores bienes para fines educativos sino que además intentan hacer entender a los estudiantes la errónea idea de que los beneficios deben ser personales. 

Cualquier estudiante de economía podría explicarle al señor Presidente el por qué conviene más a los beneficiarios y al Estado que todo ese dinero se invierta en infraestructura educativa, infraestructura social, en algo que sí sería definitorio para quien está en la cuerda floja a punto de desertar.

Para lograr la Revolución hacen falta revolucionarios, y esos solo se crean a partir de la reflexión común. Becas y goces en solitario solo nos traerán más jóvenes desplazados.

20 abril 2019

Santiago



Ya no importa si cierran las estancias infantiles alrededor de su casa o si le llegará una beca a sus padres para que le paguen a la abuela por cuidarlo.

Ya no tiene caso revisar si su dieta diaria tiene los nutrientes necesarios para que crezca correctamente su cerebro.

No hay nadie que cuente otra vez los días para su próximo cumpleaños, Santiago está muerto.

Tenía un año y fue asesinado este viernes santo. Una ráfaga de odio lo mató a solo 300 kilómetros de donde el Presidente vacacionaba con su familia. El cuerpo de Santiago quedó tendido en un charco de sangre. La suya, la de sus tíos, ¿Qué más da? Su carita mostraba un gesto tranquilo, como si estuviese durmiendo su acostumbrada siesta de media tarde.

Otros doce familiares también fueron acribillados mientras festejaban en el patio.

¿Será que es aún la guerra que inició Felipe Calderón la que se llevó a Santi?

¿Contaremos su muerte en la larga lista de las vidas que nos arrebató el mal gobierno de Peña Nieto?

¿A quién le reclamamos? ¿A quién le exigimos cuentas?

La columna vertebral de la corrupción es la impunidad. Sin culpables, estos asesinatos demostrarán una vez más que la corrupción no se combate ni con decretos ni con memorandos.

Ni perdón, ni olvido.

17 abril 2019

En los zapatos de Andrés Manuel



Conocí a Andrés Manuel López Obrador en enero del 2003, cuando Nicolás Mollinedo me invitó a formar parte de su equipo, en el área de logística. Mi trabajo iba desde asistir al Jefe de Gobierno en eventos y giras, coordinar con delegaciones e instituciones las visitas, hasta traducir una que otra revista gringa que ya empezaba a interesarse en el fenómeno AMLO.

La vida austera del Presidente no es ningún secreto, tampoco su falta de interés por la ropa y calzado de marca. Alguna vez se publicó una foto de la etiqueta de uno de sus trajes; era Hugo Boss. Gran escándalo entre la fuente que cubría al entonces Jefe de Gobierno, sin embargo, quienes lo conocíamos de cerca sabíamos que si alguna vez usaba camisas, relojes, chamarras o trajes de marca, era porque alguien se los había regalado.

Anécdota especial la que protagonizó la pareja presidencial en alguna de sus vacaciones en la finca de Palenque; la Sra. Gutiérrez se molestó fuertemente al enterarse de que su marido, como es vieja costumbre, había salido temprano con machete en mano a desherbar el terreno donde conserva su colección privada de árboles.  La razón del enojo fue que para cubrirse del fresco de la mañana, el hoy Presidente de México había utilizado una chamarra Burberry, otro de los regalos que recibía de quien quería estúpidamente quedar bien con él a través de ropa cara. La chamarra había sido arremangada y utilizada también para cubrir los brazos de Andrés Manuel de las espinas de las plantas tropicales. ¡Quedó hecha un desastre con todo y sus botones plateados!

Los zapatos de Andrés Manuel son un caso especial. Calza del siete y medio y tiene el empeine alto, esto le dificulta encontrar calzado apropiado. Quedan descartados los típicos Ferragamo o cualquier zapato tipo mocasín. Lo mejor en estos casos, y lo hace el Presidente, es utilizar zapato de agujeta y sus preferidos siempre han sido los famosos “Flexi”. Hay otras marcas británicas que también le acomodan, aunque no le hace muy feliz ver sus suelas publicadas en diarios nacionales.

Viene entonces la pregunta obligada: ¿Qué tiene qué ver la comodidad con la limpieza? Pues bien, Andrés Manuel López Obrador llega a Palacio Nacional aún de madrugada y no hay boleros que atiendan a esa hora. En su casa no tiene mayordomo o personal que lo atienda las 24 hrs, y como para él “la boleada de los zapatos” no es importante, pues menos pedirá la presencia de un bolero presidencial en su oficina.


Hace mucho tiempo que dejé de coincidir con la manera de pensar del Sr Presidente, tampoco estoy de acuerdo con sus políticas públicas pues las considero individualistas muy cargadas a la derecha franquista, sin embargo, defenderé siempre la verdad y la verdad en esta ocasión es que los zapatos de Andrés Manuel han sido un tema de golpeteo bajo y sin intención de construir. Tan tan.

Cuando decidir sobre tu cuerpo, no depende de ti.

Ayer en Cuajimalpa, conocí a una mujer de 27 años con cuatro hijas. Cargaba a la más pequeña en brazos cuando le pregunté, con genuina curio...