¿A qué santo encomendarse?
Los de Morena ya no saben a qué santo encomendarse. Durante años la liturgia fue sencilla. Había un solo altar, un solo santuario y, sobre todo, un solo hombre al que había que voltear a ver para saber por dónde soplaba el viento. Hoy la peregrinación se complicó. ¿Palenque o Palacio Nacional? No es una pregunta menor. Son dos altares muy distintos y, aunque públicamente todos juran que pertenecen a la misma iglesia, conforme se acerquen las elecciones de 2027 habrá que decidir a cuál acudir a rezar. La propia presidenta Claudia Sheinbaum tuvo que decir hace unos meses que no existe un “teléfono rojo” entre Palenque y Palacio Nacional y que Andrés Manuel López Obrador no interviene en las decisiones de su gobierno. Y seguramente es así. Pero una cosa es quién gobierna y otra muy distinta a quién siguen escuchando los que quieren seguir gobernando. Porque en Morena llegó el tiempo de las definiciones. Y como suele suceder en los partidos que concentran tanto poder, las definiciones...